“Para nosotros, los del teatro, es importante regresar a Shakespeare por un momento. Después, volver a hacer nuestras propias cosas dándonos cuenta de que nada de lo que podamos hacer podrá llegar a ser tan bueno. Este sentido de la perspectiva no es desalentador, es una inspiración”.



Peter Brook




viernes, 24 de septiembre de 2010

Solos, en tren de confesiones


ESTRENO TEATRO. El actor y director Gustavo Mondino habla de “Hube amado”, la obra teatral del grupo La Máscara, de la ciudad de Rafaela, en la que un grupo de personajes hablan de amor y desamor, encerrados en una habitación durante una fiesta, que mañana, a las 21.30, se presenta en La Comedia, de Mitre y Ricardonde


Por Miguel Passarini (publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición del 25 de septiembre)
Un grupo de personas (personajes) quieren escapar de una fiesta donde premia el vacío. Cada uno a su tiempo entrará en una especie de letargo al traspasar una puerta que conduce a una habitación, donde los ecos de la fiesta se volverán lejanos, inciertos, casi al mismo tiempo que las confesiones en primera persona irán apareciendo en sus discursos, a través de profusas conversaciones telefónicas y cruces inesperados.
Se trata de los entretelones de la comedia dramática Hube amado, del grupo La Máscara, de Rafaela, espectáculo que mañana, a las 21.30, se presentará con una única función en La Comedia (Mitre y Ricardone).
“Todos están en la fiesta de Nicola y Rosella. Todos sonríen y parecen divertirse. Todos entran a la habitación en busca de tranquilidad. Todos sufren por amor. Y en el transcurso de la noche se permiten mostrarse vulnerables entre estas cuatro paredes donde la mirada del otro dejará de ser un condicionante para mostrarse tal cual son. Se refugian de la música y las luces. Buscan un lugar donde hablar. Un teléfono que suena. Alguien que atiende. Un animal con cuernos. Palomitas de papel. Champagne y un festejo glamoroso que en cualquier momento se puede terminar”, adelanta el parte de prensa del espectáculo escrito por María Eugenia Meyer y Gustavo Mondino, en el que actúan Inés Nosti, Marilú de la Riva, Sebastián Maldonado, María Eugenia Meyer, Mayra Armando y Sebastián Zoppi, que fue estrenado en el marco del Festival de Teatro Rafaela 2009, tras ganar una de las Coproducciones que organiza el municipio local.
De este modo, el grupo que desde hace dos décadas, junto con Punto T, lleva adelante el reconocido director Marcelo Allasino (quien aquí tuvo a su cargo el diseño de iluminación), debuta bajo la batuta de un nuevo director, que si bien mantiene el estupendo nivel de puesta en escena que acreditan las puestas de La Máscara y Punto T, desde la poética, afronta nuevos desafíos.
“No sé si es algo que le sucede a todos los actores, pero a mí ya hacía un tiempo que me movilizaba la idea de dirigir. Creo que cuando uno se corre de los lugares en los que está cómodo o instalado, es como que vuelve a poner en riesgo cosas, sin saber cuáles van a ser los resultados de incursionar en ese otro rol, y eso, para un artista, es buenísimo. Por suerte, acá se trató de una maravillosa experiencia, sobre todo en el trabajo de escritura junto con María Eugenia Mayer, que además de ser actriz viene del terreno de la literatura, entonces fue un recorrido muy placentero, muy rico, de gran aprendizaje”, contó a El Ciudadano Gustavo Mondino, quien además tuvo a su cargo los extraordinarios diseños de escenografía y vestuario.
“En un comienzo, tenía algunas ideas acerca de los personajes y las situaciones, pero necesitaba la instancia de la escritura, que terminó siendo conjunta. Siempre lo sentí como un terreno complejo, pero tras pasar por la experiencia, estoy convencido de que hay que animarse, porque aquellas ideas que yo tenía en un comienzo, sumadas al aporte de escritura de María Eugenia, hoy son una obra teatral gestada desde nuestro propio material de trabajo”, agregó el director.
Respecto de la impronta del espectáculo, donde se relatan historias de personajes que sufren por amor, Mondino detalló: “Cuando comencé con el proceso, la idea inicial era que en esa habitación se iban a suceder monólogos telefónicos. Después, en el transcurso de los ensayos, me di cuenta que necesitaba que los personajes interactúen, y así fue como se fueron entretejiéndose las historias de cada uno de ellos. El resultado es la búsqueda de cierta intimidad de un grupo de personajes que intentan escapar de una fiesta bastante caótica y singular, y es en esa especie de trastienda donde uno puede ver quiénes son realmente, por qué sufren, cuál es el vínculo que tienen entre sí; es un lugar en el que, irremediablemente, se muestran vulnerables. Las historias que se relatan allí, no podrán ser de la misma forma desde la puerta hacia el interior de la fiesta”.
Finalmente, Mondino evaluó el excelente momento que vive el grupo, que durante 2010 festeja sus 20 años de trayectoria: “Es como un sueño conseguido con mucho trabajo y lo vivimos con mucha alegría. Pensamos en cuál sería el festejo correcto, dado que los veinte años se cumplieron en diciembre de 2009, y llegamos a la conclusión de que queríamos festejarlo durante este año mostrando nuestros últimos trabajos, además de la edición de un libro que reseña estas dos décadas, y que también escribió María Eugenia Meyer”.

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