“Para nosotros, los del teatro, es importante regresar a Shakespeare por un momento. Después, volver a hacer nuestras propias cosas dándonos cuenta de que nada de lo que podamos hacer podrá llegar a ser tan bueno. Este sentido de la perspectiva no es desalentador, es una inspiración”.



Peter Brook




viernes, 18 de noviembre de 2011

Acerca de la ingratitud de los hijos con el padre



RICARDO ARIAS ESTRENA ESTA NOCHE, A LAS 22 EN LA NAVE, “LAS HIJAS DEL REY LEAR”

Publicado en El Ciudadano & la gente, en su eidición en papel del viernes 18 de noviembre de 2011
Tras montar La tragedia de Ricardo III, basada en el texto clásico de Shakespeare (Ricardo III), que se presentó a lo largo de dos temporadas en la ciudad, el actor, director y docente Ricardo Arias estrenará esta noche, a las 22, en la sala La Nave (San Lorenzo 1383), al frente de un elenco concertado, una versión de otra de las tragedias del Bardo, Rey Lear, que bajo el título Las hijas del Rey Lear hará foco en el vínculo de las míticas hijas del legendario personaje y sus temas principales: el desapego de los hijos para con los padres, la vejez y hasta la locura.
Con las actuaciones de las talentosas actrices Vilma Echeverría, Silvia Ferrari, Elena Guillén y Claudia Schujman, y el regreso a los escenarios del reconocido actor rosarino David Edery, quien en 2010 volvió a la dirección con una versión de Sacco y Vanzetti, la puesta ofrecerá una nueva función (las únicas del año, al menos por el momento) el próximo viernes 25, en el mismo horario.
Arias, quien desde sus comienzos en el teatro independiente local ya mostró un interés especial por la obra del autor inglés (se recuerda su versión de Macbeth estrenada en los 90 al frente del grupo La Cicuta), reflexiona sobre Rey Lear: “Shakespeare nos interpela, nos pone a prueba, nos confronta con nuestras capacidades, nuestra soberbia y nuestras creencias. Muchos especialistas
sostienen que Rey Lear es una obra irrealizable, imposible de escenificar, y allí está el gran reto: versionamos porque no podemos hacer otra cosa, tiene algo de sacrílego intentarlo y también de sagrado, y no sabemos si podremos aun mientras lo intentamos”.
Y agrega respecto de su trabajo: “Por todo esto, la versión de Rey Lear que montamos en primera instancia implica la vulgarización del otro Rey Lear, el shakesperiano. Nuestro Lear deja de ser Rey y puede ser nuestro padre-rey, nuestro abuelo-rey o nosotros mismos en el fin de nuestros días intentando saldar cuentas con la vida. Desear una buena muerte conduce a Lear al peor de los destinos al «destino trágico». Querer prevenir futuras discordias, las precipita y lo más temido sucede. Así, desterrado en su propio reino, se convierte en lo que siempre fue: sólo un hombre”.

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