“Para nosotros, los del teatro, es importante regresar a Shakespeare por un momento. Después, volver a hacer nuestras propias cosas dándonos cuenta de que nada de lo que podamos hacer podrá llegar a ser tan bueno. Este sentido de la perspectiva no es desalentador, es una inspiración”.



Peter Brook




lunes, 17 de enero de 2011

En la intimidad de una fiesta andaluza


TABLAO FLAMENCO. El jueves último por la noche, en el resto bar Baraka, de Callao 120 bis, la reconocida bailaora Laura Manzella, junto a su colega local Julieta Dibidino y el guitarrista Mariano Manzella, hicieron gala de su talento

Por Miguel Passarini

Como es habitual, cuando la cartelera local se aquieta durante el agobiante verano rosarino, suelen aparecer algunas sorpresas (pocas) en materia de espectáculos.

Algo así sucedió el jueves por la noche, cuando alrededor de las 23 subió al pequeño escenario del resto bar cultural Baraka (Callao 120 bis), en pleno corazón de Pichincha, la bailaora porteña Laura Manzella junto a su colega local Julieta Dibidino, ambas acompañadas en cante y guitarra por Mariano Manzella.

Por si quedaban dudas de quién es Manzella dentro del mundo del flamenco “criollo” de proyección internacional, la bailaora, anfitriona porteña de la feria flamenca del Bicentenario 2010 que se realizó durante abril del año pasado en Buenos Aires, hizo gala de su fama y arremetió con su habitual profundidad para abrir la noche e ir de “lo jondo a la juerga”, tal como anunciaba la escueta gacetilla de prensa que hacía prever, ante todo, un show íntimo para los amantes del género.

Sin embargo, desde la intensidad de los primeros palos, y como exorcizando la noche con sus movimientos, Manzella abrió el juego con su estilo profundo y su irreprochable profesionalismo, dejando en claro que el flamenco es una danza que involucra no sólo el cuerpo sino también el rostro, la mirada, y sobre todo, los sentimientos. De no ser así, el flamenco no es nada.

Amores truncos, albores de tragedia y una pena propia del folclore andaluz que sólo logran transmitir algunos pocos, se hicieron presentes en el comienzo de un show que luego dio paso a lo más festivo, habiendo dejado atrás las bulerías.

Manzella, con dos décadas de trayectoria, es una de las figuras habituales del Festival de Albuquerque (Estados Unidos, el más importante de flamenco que se realiza fuera de España), y entre otros, ha compartido escenarios con artistas consagrados como Rafael Amargo, Diego Amador o Carmen La Talegona.

Por el lado del crédito local, Julieta Dibidino, quien lleva adelante el espacio de formación El Rosario, estudio de arte flamenco, acompañó a Manzella en ciertos pasajes, del mismo modo que desplegó algunos solos en los que brillaron su ajustado taconeo y su refinado movimiento de manos, uno de los tópicos de la danza flamenca.

En el medio, un sorpresivo e improvisado cantaor que acompañaba festivo con palmas desde la barra, se sumó al tablao regalando a los presentes algunos cantes con su voz quebrada, para dar paso a un segmento final donde se hizo presente la alegría.

Acaso con el tono más andaluz, sevillanas y rumbas tentaron a algunas “flamencas” presentes en la platea a subir al tablao a regalar su arte, merced a la generosidad de las maestras presentes.

De este modo, en una de las tantas calurosas noches del verano rosarino, una brisa andaluza oriunda de Villa Luro pasó por Baraka. Como sucede en contadas ocasiones, y quizás en consonancia con el significado de la palabra Baraka (que en árabe hace referencia de una “bendición divina”) el duende del flamenco dijo presente. Los concurrentes, felices, pidieron más y lo tuvieron. Y la expresión de deseo por un nuevo tablao antes de que termine el verano, quizás se cumpla pronto.

martes, 4 de enero de 2011

Los aplausos multiplicados


BALANCE TEATRO 2010

“Canillita” y “Sacco y Vanzetti”, estrenadas en La Comedia, del mismo modo que “Baby Jane”,“Rezo por mí”, “Mujeres de ojos negros” y “La huella de los pájaros”, entre lo más destacado del año

Por Miguel Passarini (publicada en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del miércoles 5 de enero de 2011)

El año que finalizó dejó en materia teatral un saldo positivo, sobre todo si se tiene en cuenta que a partir de 2010, dos espectáculos de producción local que contaron con el apoyo de la Secretaría de Cultura (aunque en niveles diferentes), marcaron un quiebre en relación con lo que debería ser la programación del teatro La Comedia, primer coliseo municipal.

Si en abril los rosarinos amantes de las artes escénicas se sorprendían con la calidad interpretativa y la vigencia del clásico Sacco y Vanzetti, de Mauricio Kartun, que el director David Edery trajo al presente, y donde brillaron Miguel Franchi y Pablo Coppa en los roles protagónicos, el estreno en octubre de Canillita, de Florencio Sánchez, que regresó a poco más de un siglo a la sala que la vio nacer de la mano de los directores porteños Alicia Zanca y Hernán Peña, terminó de confirmar que las puestas de calidad, con buenos actores y una producción acorde a la tarea profesional, cuentan con el beneplácito del público que de este modo multiplicó los aplausos frente a la infrecuente posibilidad de ver en escena actores de formaciones y generaciones diversas que de no mediar una convocatoria semejante, quizás no hubiesen trabajado juntos.

Seguramente, estas puestas más cercanas a un teatro popular y de calidad apelando al repertorio argentino, serán las que terminarán de acercar al público más ávido de teatro a otros trabajos que estos mismos creadores llevan adelante con otros treatristas locales en espacios alternativos, confirmando lo que este mismo diario adelantaba en el balance del año teatral 2009, donde se hablaba de la necesidad de profesionalización del llamado “teatro independiente”, hoy subsidiado, en la mayoría de los casos, por la Secretaría de Cultura municipal a través de sus Proyectos de Coproducciones, y por el Instituto Nacional del Teatro.

Sin embargo, siguen siendo esos mismos trabajos de producción independiente, arriesgados tanto en temáticas como desde sus resoluciones formales, lo que se revelan como más atractivos. En primer lugar, se destacó a fines de 2010 el estreno de Baby Jane, último trabajo de Hijos de Roche, con dirección de Romina Mazzadi Arro, en el que una extraña tensión se desata en medio de lo que a primera vista parece el living de una casa de los años 50 donde conviven dos hermanas, recreadas por Paula García Jurado y Elisabet Cunsolo.

Hijos de Roche, grupo creado hace poco más de una década, ofrece en Baby Jane un singular homenaje al mundo del cine pero desde los recursos del teatro, valiéndose de la actuación como único lenguaje, y desde una estrategia formal en la que brillan los diálogos sustentados en la crueldad con una cuota interesante de humor negro, una marca que ha caracterizado a la fecha todo el trabajo del grupo, que comenzó en 1999 con el recordado Como si no pasara nada y que tiene en el haber trabajos tan interesantes y diferentes como Hasta la exageración o Insoportable (el término de un largo día).

De este modo, aunque las referencias al legendario film ¿Qué fue de Baby Jane?, un clásico del mejor cine de Hollywood rodado en blanco y negro, en 1962, por Robert Aldrich, y protagonizado Bette Davis y Joan Crawford, están presentes (cientos de historias se tejieron en torno a la conflictiva relación en la vida real entre ambas actrices), la propuesta adquiere real dimensión en el contrapunto que establecen las estupendas protagonistas de esta versión teatral.

También se destaca del año pasado la nueva producción del Centro Experimental Rosario Imagina, Rezo por mí, que dirige Rody Bertol, grupo de trabajo que se apresta a festejar en 2011 sus 20 años de trayectoria.

Hechos fortuitos como un accidente de tránsito, un robo o un abandono, son disparadores de esta puesta; todo está cercano a la pérdida, todo es “un relato en tono de fábula moral sobre la vida contemporánea”, tal como adelanta el programa de mano. En Rezo por mí juegan un rol fundamental la casualidad y la fatalidad, ejes que atraviesan en forma dramática toda la propuesta, en la que un grupo de personas, vinculadas por circunstancias diversas, ven cruzadas sus vidas por acontecimientos trágicos que, como pasa en la vida real, ponen a prueba en cada uno valores como la ética, la moral y el verdadero sentido de la vida.

Por el lado de los hallazgos, dos trabajos de jóvenes directores marcaron la diferencia. En primer lugar, Mujeres de ojos negros, con dirección de Paola Chávez, y en segundo, La huella de los pájaros, con dirección de Severo Callaci, puesta que trajo al presente lo mejor del llamado teatro político, dada su impronta vinculada con la memoria y los desaparecidos.

Mujeres de ojos negros reveló el inquietante debut de un equipo de jóvenes creadoras rosarinas que incluye actrices y directora, en un trabajo que partió de la dramaturgia de Romina Tamburello (una de las actrices junto a Camila Olivé) y en el que se filtran los legados de una familia matriarcal, casi como mueca siniestra y atroz, mediante la cual la construcción del imaginario pueril de una niña se ve atravesado por el doloroso camino recorrido antes por la madre, quien dejará en ella las marcas de su propio pasado vivido con padecimiento, casi sin poder evitarlo. Muy buenas actuaciones y la revisión de una temática ya transitada aunque inteligentemente actualizada, son los mayores condimentos de esta propuesta que se destacó además por una infrecuente afluencia de público.

Por otra parte, un grupo de artistas liderado con sensibilidad e inteligencia por el actor y director local Severo Callaci, estrenó en agosto La huella de los pájaros en el recuperado Centro Cultural Gurruchaga, lo que en sí mismo ya se revela como todo un signo político. El proceso fue largo y el resultado, luminoso. En el medio, los juicios por delitos de lesa humanidad que se llevaron adelante desde julio en la ciudad atravesaron el proceso, incluso con algunas de sus historias reales, hoy teñidas de una impronta propia.

En ciernes, del título se desprende un interrogante: ¿cuál es la huella que dejan los pájaros? Las metáforas que encierra el montaje van mucho más allá de esas marcas etéreas que dejaron aquellos que no están pero su presencia es cada vez más “tangible”. A través de la fragmentación de escenas, Callaci y su equipo traen al presente la memoria que late, dicen lo ya dicho pero en un contexto artístico-poético que resignifica la problemática, asumiendo con gran responsabilidad el consabido riesgo que esto implica: el teatro de la post dictadura luchó y lucha denodadamente por no volverse panfletario, algo que en esta puesta pareciera haber sido una consigna.

También aparecen entre los destacados de 2010 La quema, trabajo experimental llevado adelante por Gustavo Guirado, con las inquietantes presencias de Claudia Schujman y Paula Fernández, y La tragedia de Ricardo III, inteligente revisión del clásico de Shakespeare dirigida por Ricardo Arias.

Increíblemente, también en 2010, se cumplieron quince años desde que un grupo de creadores locales irrumpió en la escena rosarina con la intención de llevar adelante una propuesta artística que, por estos años, transitó, tal como ellos mismos lo definen, por tres ámbitos: la dramaturgia propia, el espacio de construcción de sentido y la búsqueda de nuevos lenguajes escénicos, a lo que habría que agregar la firme decisión de sostener un espacio propio, la sala La Morada, fundada en Buenos Aires 990, hoy funcionando conjunatmente con otros grupos en los altos de San Martín 771. Prueba del frondoso recorrido de Esse Est Percipi (“ser es ser percibido”), de ellos se trata, son los más de veinte trabajos, de estéticas, lenguajes y registros actorales diversos, que llevan estrenados desde 1995 a la fecha.

Por otra parte, durante 2010, la danza local estuvo de festejo con el 30º aniversario del grupo de danza-teatro Seisenpunto, que dirige Cristina Prates, declarada en ese marco “Artista distinguida de la danza”, al tiempo que el festival El Cruce llevó adelante en septiembre su décima edición.

De las obras más comerciales que se presentaron en el marco de giras, dos trabajos cumplieron con el desafío de transitar la delgada línea entre el teatro de arte y la producción masiva. Se trató de la estupenda Baraka, de la holandesa Maria Goos, con las actuaciones protagónicas de Hugo Arana, Darío Grandinetti, Juan Leyrado y Jorge Marrale y dirección de Javier Daulte, que realizó varias funciones en Rosario en diferentes momentos del año, del mismo modo que Contrapunto, del dramaturgo inglés Anthony Shaffer, con las actuaciones de Pepe Soriano y Leonardo Sbaraglia, dirigidos por el maestro Agustín Alezzo.

Por fuera de éstas, se ubica la maravillosa versión de La noche antes de los bosques, del francés Bernard-Merie Koltès, unipersonal que llevó adelanta el actor Mike Amigorena bajo la dirección de Alejandra Ciurlanti, donde las coordenadas de un texto durísimo sirvieron, por un lado, para confirmar la solvencia de un actor extraordinario (mucho más que la “nueva figura” de la pantalla chica), y por otro, para poner de manifiesto una clave del texto en el que la soledad aparece como la gran revelación.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Un varieté de dos mundos


ESTRENO. Esta noche y mañana, a partir de las 22, en Caras y Caretas, de Corrientes al 1500

El actor rosarino radicado en España, Fausto Ansaldi, habla de “Madrid de coña en Rosario”, espectáculo que agrupa momentos de la compañía española La Llave inglesa y de la rosarina Caras y Caretas

Por Miguel Passarini (publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del 17 de diciembre)
Hace poco más de una década, el actor rosarino Fausto Ansaldi decidió probar suerte en España luego de su paso por Buenos Aires. De este modo, recaló en Madrid y tiempo después pasó a integrar el staff de la compañía de humor La Llave Inglesa. Con el paso de los años, Ansaldi visitó Rosario en varias oportunidades con parte de ese elenco (la última vez en 2007, con varias propuestas, entre otras Los palomos, Liquidación y 35mm), porque la tentación de poder mostrar el trabajo en su ciudad siempre está latiendo. Por este motivo, Fausto, hijo del querido Piripincho (Héctor Ansaldi), está de regreso para ofrecer esta noche y mañana, a las 22, en la sala
Caras y Caretas (Corrientes 1518), el varieté Madrid de coña en Rosario, un espectáculo que, ante todo, implica un intercambio de experiencias en el terreno de la comicidad, y que une las propuestas de La Llave Inglesa y Caras Caretas.
“Los que se acerquen, se van a encontrar con un varieté singular porque fusiona espectáculos de dos compañías: La Llave Inglesa, de Madrid, y Caras y Caretas, de Rosario. Es un espectáculo en el que predomina la comicidad a partir de sketchs de humor, pero es un zapping de cosas, porque por ejemplo también hay segmentos audiovisuales con una telenovela que es uno de los proyectos de la compañía madrileña, que es comicidad mezclada con mitología griega”, relató Ansaldi a El Ciudadano.
El espectáculo, que fusiona estéticas e improntas tanto de artistas madrileños como rosarinos es, según Ansaldi, quien llegó al país junto a su compañero de escena Yeyo Guerrero, “una especie de viaje retrospectivo por algunas de las últimas producciones teatrales de las dos compañías dedicadas al humor y especializadas en la estética de clown. Pero es, particularmente, un gusto que nos damos y sobre todo yo en lo personal, porque volver a Rosario y actuar en Caras y Caretas, un teatro dentro del cual crecí, me da una enorme felicidad”.
El actor, que en abril de este año también visitó Rosario en el marco de la presentación del espectáculo Los Ansaldi, que realizó junto a su padre y su hermano, rememoró su relación con un espacio como Caras y Caretas, sala emblemática dentro de la historia del teatro independiente rosarino, dentro de la cual creció y se formó. “Es un escenario que piso desde que nací; es una sala donde me crié y aprendí casi todo lo que sé de teatro. Además, es una sala que ahora está remodelada, pero está lo viejo y lo nuevo, porque si entrás a los camarines, están colgados esos mismos vestuarios que tienen más de veinte años y que yo vi usar desde muy chiquito. Además,
es imposible no volver a Rosario, porque acá, además del teatro, está mi familia y mi origen. Incluso ahora, con la presencia de mi pequeña hija, se abre una tercera generación de los Ansaldi ligados al teatro”.
Por otra parte, Ansaldi habló de la estética que define el trabajo de la compañía La Llave Inglesa: “Nos especializamos en comicidad y en gesto; tres de los actores de la compañía son licenciados en interpretación gestual de la Resad (Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid), y ellos son los que aportan la parte de gestualidad. Por otro lado, yo llevé toda la parte de comicidad y clown, y entonces la compañía tiene la particularidad de mezclar en escena esas dos formas”.
Finalmente, y también respecto de su aporte al trabajo de la compañía española, el actor expresó: “Creo que lo que me llevé de acá y que aportó al trabajo de la compañía fue el oficio. Mis años de trabajo en Caras y Caretas, donde aprendí de todo incluso por fuera de la actuación, desde tirar cables hasta poner luces, pasando por barrer la sala y cortar entradas, me dieron algo
que no lo da ninguna escuela, que es entender el fenómeno teatral de forma integral. Estando en el escenario de Caras y Caretas aprendí a pararme delante del público, del mismo modo que permanecer entre bambalinas me sirvió, por ejemplo, para entender qué es el ritmo escénico, algo que se intuye pero que es complejo de explicar. Pero ese concepto también se acerca a la idea de «llave inglesa», que es una llave que sirve para todo, que se adapta a varios usos, y que siempre te saca de apuro”.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Listos para empujar el carro


ESTRENO TEATRO. Esta noche y mañana, en las escalinatas del Parque de España, a la gorra

La compañía rosarina Tablas Rodantes, que dirige Nicolás Jaworski, pone en marcha su carromato teatral con una versión del clásico de la Comedia del Arte “Arlequín, servidor de dos patrones”, de Carlo Goldoni

Por Miguel Passarini (publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del sábado 10 de diciembre)

El teatro independiente rosarino se ha caracterizado siempre (desde los años 50 hasta la fecha) por “empujar el carro” para mantener vivo el sueño de un arte tan efímero que sólo se sostiene en base a esfuerzo y entrega. A partir de ahora, la metáfora de “empujar el carro” se materializará a través de un proyecto que tiene como principal objetivo acercar el teatro al público.

Tablas Rodantes, compañía que lleva adelante el director rosarino Nicolás Jaworski (La pecera, El reñidero), estrenará esta noche, a las 21, en las escalinatas del Parque de España (Sarmiento y el río, donde también se presentará mañana a las 20, en ambas funciones con entrada a la gorra) su carruaje teatral, un proyecto que comenzó a materializarse hace poco más de un año con la construcción del “carromato” que a partir de ahora albergará nada menos que los entretelones de uno de los mascarones de proa de la Comedia del Arte: Arlequín, servidor de dos patrones, del italiano Carlo Goldoni.

Al mismo tiempo, el proyecto de Tablas Rodantes es un homenaje a los viejos cómicos de la legua, a los actores trashumantes que por décadas han recorrido el vasto territorio argentino con sus obras, algo que el equipo que lleva adelante el proyecto intentará emular: “Vamos a llegar con el carro a todos los lugares que podamos”, sostienen.

“El 5 de diciembre del año pasado, es decir hace poco más de un año, entramos las ruedas de lo que hoy es el carromato al Galpón 15 (frente al CEC) donde llevamos adelante todo el proceso de armado, donde también ensayamos y donde además seguiremos trabajando. De todos modos, un año antes de ese primer momento, comenzamos trabajando en la idea y preproduciendo el proyecto, por eso es que nos parece increíble que finalmente echamos a rodar el carro este fin de semana”, relató a El Ciudadano Nicolás Jaworski, quien integra y conduce el equipo artístico que completan César Artero, Ani Cortarello, Daniel Covacevich, María Franchi, Martín Ovando, Mariano Oviedo, Lumila Palavecino y Marcela Ruiz, con la musicalización en vivo de Alejo Castillo.

“Este sueño implica remontarnos a la época en la que los actores montados a su carro salían a recorrer los territorios acercando su arte a la gente. Eso también tiene que ver con probar algo diferente respecto de esto que el público no va al teatro; bueno, nosotros saldremos a las calles y les acercaremos el teatro a las puertas de sus casas”, comentó el director, quien adelantó que tras estas dos funciones, por otros compromisos de los actores, pararán el proyecto para retomarlo en febrero con una gira que comprenderá primero la ciudad para después buscar incursionar en la región. “Tenemos ganas de enganchar el carro al auto y antes del final del verano recorrer Entre Ríos”, expresó.

Respecto de la elección de Arlequín, servidor de dos patrones, texto arquetípico de la Comedia del Arte (obra escrita por Goldoni en Venecia en el siglo XVIII) en el que se plasman los confusos entretelones que vive un singular criado que, dada la falta de recursos económicos, resuelve emplearse en simultáneo con dos amos diferentes, el director detalló: “Es una obra que ya conocía, que la había hecho con otra gente, y es un texto que siempre está presente, ideal para poner a funcionar un proyecto de estas características. Necesitábamos una obra que le llegue a todo el mundo, que sea popular, pero que al mismo tiempo deje un mensaje. Es un muchachito poco inteligente pero con momentos brillantes, que hacen que la gente se conecte de inmediato con el personaje. De todos modos, es un grupo de actores formado en estéticas muy diversas, entonces cada uno aportó lo suyo, y hoy la obra es una adaptación del original”.

Con relación al surgimiento del proyecto, en el que trabajó un numeroso equipo, y su puesta a punto, Jaworski recordó: “En un principio, la idea surgió a partir de una convocatoria municipal para proyectos artísticos. Presentamos la idea del carromato como una locura, en realidad convencidos de que no le iba a interesar a nadie, y sin embargo nos dijeron que sí. De este modo, apareció un pequeño subsidio con el que arrancamos, pero esto después se concreta gracias al trabajo denodado de los actores, que están más locos que yo y que no pararon de laburar, le dedicaron muchísimo tiempo, un gran esfuerzo para que el carro esté en marcha. Acá no hubo diseñadores y mucho menos ningún sabio, lo que hay es mucho trabajo y mucha gente que acercó ideas que después fueron tomando forma. El último año lo pasamos pintando, clavando y atornillando. Más allá de algunas empresas que nos facilitaron algunos materiales, todo esto está hecho a pulmón”.

Respecto de la estructura que contiene al carro, cuyo proceso de armado fue seguido por muchos teatristas y amigos del equipo a través de la red social Facebook, el director comentó finalmente: “Vengo de una familia de metalúrgicos, yo soy además de director de teatro, técnico tornero; eso nos facilitó mucho las cosas con todo el tema de la estructura que también la soldamos nosotros”.

martes, 7 de diciembre de 2010

Una ventana a la otra escena





ENCUENTRO INTERNACIONAL DE GRUPOS DE TEATRO EXPERIMENTA 11
Desde hoy y hasta el lunes 13, como cada año, El Rayo Misterioso pone en marcha una nueva edición de su ya tradicional evento en el que habrá espectáculos, desmontajes, charlas y seminarios

Por Miguel Passarini

Elencos de Argentina, Uruguay, Perú y España, entre otros, participarán del Encuentro Internacional de Grupos de Teatro Experimenta 11, que el grupo Laboratorio de Teatro El Rayo Misterioso desarrollará desde hoy y hasta el próximo lunes en su espacio de Salta 2991 y en otros teatros de la ciudad donde tendrán lugar funciones especiales. El encuentro comprende, además de la presentación de espectáculos, la puesta en marcha de talleres, los tradicionales desmontajes de obras a cargo del crítico local del diario Rosario 12 e integrante de Critea, Julio Cejas (todos los días, a las 17 en El Rayo, con entrada libre), proyecciones de clásicos del teatro, conferencias y mesas redondas, con el fin de promover el intercambio entre grupos de varios países que desarrollen su trabajo con un criterio innovador y de investigación, una de las patas del Experimenta que lo distancia de las improntas de los festivales más tradicionales.

El segmento internacional del Experimenta 11 comenzará hoy, a las 22, en El Rayo, con el grupo español Teatro del Norte, creado por Etelvino Vázquez (actor y director) en febrero de 1985 como un espacio de investigación y búsqueda. Teatro del Norte llega a Rosario con Federico García Lorca, espectáculo que, según se adelanta, “propone un recorrido por la obra teatral de Lorca, mostrando los tres estilos o periodos fundamentales de su producción: las farsas de guiñol, el teatro surrealista y las tragedias y dramas. Cada uno de estos estilos se ejemplifica con un fragmento de la obra lorquiana”. Estos tres fragmentos teatrales se unen mediante pequeños apuntes sobre el significado de las obras y la vida de Lorca, constituyendo un todo que tiene valor en sí mismo como espectáculo.

Mañana, dentro del segmento de programación local, se podrá ver a las 19 en El Rayo, la versión de Stéfano, de Armando Discépolo, a cargo de la Cooperativa de Actores de Rosario; del mismo modo que a las 22, en la misma sala, se presentará Dionisos aut, con dirección de Aldo El-Jatib, al frente del grupo anfitrión (ver aparte). Por su parte, a las 21, en el Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río), será el turno de la compañía EIE La Prole, de España, con su espectáculo La cita, que volverá a presentarse en El Rayo, el viernes, a las 22.

Según se adelanta, “el grupo propone un trabajo que indaga en lo actoral, presentando a un actor que crea el relato escénico más pertinente a la particularidad de sus propias condiciones expresivas, desalojando, a priori, cualquier elemento estructurante como el texto o la música. Este trabajo intenta borrar los límites de la actuación, dirección y dramaturgia para generar un sistema complejo, desjerarquizado, potenciando la autonomía creativa de cada actor”.

La cita cuenta la última hora de tres personas que se conocen a través de internet y pactan un suicidio colectivo en una casa en las afueras de una ciudad. Todo se ve trastocado por la presencia de una cuarta persona que, ajena a lo que sucede, los lleva a inventar una fiesta que nunca existió. “Es una obra que habla de la soledad y la necesidad del encuentro”, adelanta el parte de prensa del espectáculo que cuenta con la dirección de Soledad Oviedo.

La programación del jueves comenzará con la presentación de la legendaria compañía uruguaya de El Galpón, que a las 22, en El Rayo, ofrecerá una función de Móvil (repite el sábado, a las 21, en La Comedia, Mitre y Ricardone). El Galpón es una compañía fundada el 2 de septiembre de 1949 a partir de la unión de dos instituciones teatrales: La Isla, dirigida por Atahualpa del Cioppo, y el elenco del Teatro del Pueblo. Una importante parte de la historia del teatro independiente del Uruguay está ligada a la historia de El Galpón, que en este caso cuenta con la dirección de Mario Ferreira.

Móvil es una obra que habla de los seres humanos, “de quienes habitamos el planeta en una época llena de contradicciones –adelanta el grupo–, donde las bombas explotan y nos sorprenden a la vuelta de cualquier esquina. Y siempre es un gusto poder decir desde el teatro aquello que nos ayuda a parar por unos instantes la máquina para poder pensar antes de dar el próximo paso”.

También el jueves, a las 21, en el CEC (Sargento Cabral y el río), será el turno de la compañía peruana Cuatrotablas, que ofrecerá una función de Ernesto y el colegio (repite el sábado, a las 22, en El Rayo). Conmovidos por las transformaciones sociales que sucedieron en la década del 60, y partícipes a su modo de la sensibilidad generacional y contestataria que sacudía al país en esa época, un grupo de jóvenes se unió para montar un espectáculo teatral de protesta al que llamaron Tu país está feliz, que dio inicio a una de las experiencias más intensas del teatro peruano. En 1971, bajo ese espíritu, nació Cuatrotablas que llega al Experimenta con Ernesto y el colegio, una lectura coral, cantada y danzada por cinco Ernestos, sus compañeros de colegio y otros personajes, que está basada en capítulos de Los ríos profundos, de José María Arguedas.

Finalmente, el domingo a las 22, en El Rayo, se verá el espectáculo porteño de danzateatro Serán otros los ruidos, de Los Celebrantes. La propuesta transita por el universo de un hombre, una mujer, tres épocas y un epílogo. La dirección es de la bailarina e investigadora Vivian Luz y la puesta en escena, de Daniel Marcove.

El Rayo Misterioso, grupo anfitrión

Fundado y dirigido desde 1994 por Aldo El-Jatib, El Rayo Misterioso tiene como principal objetivo encontrar nuevas formas de expresión teatral y el desarrollo de la comunicación espectacular. En sus dieciséis años de vida, El Rayo desarrolló una intensa actividad: produjo 13 espectáculos con más de 400 funciones en el país y el exterior. Con cuatro de ellos, Litófagas, Muz, Ram y La consagración de las furias, realizó giras internacionales, presentándose en ciudades de Francia, España, Italia, Inglaterra, Austria, Croacia, Alemania, México y Brasil.
En septiembre de 2009, estrenó su última producción, el impactante y conmovedor Dionisos aut, espectáculo que ha sido seleccionado para representar a Santa Fe en la Fiesta Nacional del Teatro y que ya ha participado de varios Festivales Internacionales y nacionales.

En el marco del Experimenta 11, además de presentar Dionisos aut (mañana a las 22, en El Rayo), el grupo dictará el taller “La gracia invisible” (sábado, a las 10). En Dionisos out, del mismo modo que el grupo plantea como en espectáculos anteriores la problemática de la violencia, hace hincapié en la figura de Dionisos y su asociación con el placer, la fascinación y la creación, pero a través de un mundo que parece haber perdido estos valores supremos y estar interesado en otros que tienen que ver con la ignorancia y las grandes mentiras de los discursos políticos, la falta de memoria y la caída estrepitosa de instituciones como la Iglesia.

más información en: http://www.elrayomisterioso.org.ar/espanol/index.htm


domingo, 28 de noviembre de 2010

La poesía de las formas






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CULTURA. “Oscar Niemeyer - Un invento del tiempo”, hasta el martes, en el Museo Castagnino.

La muestra, que adapta por épocas la obra de quien ha entablado con Rosario un vínculo que se volverá eterno, se revela como un recorrido por el universo creativo del gran exponente del arquitecto-artista

Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del sábado 27 de voviembre)

“No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual; las curvas que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las nubes en el cielo, en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas está hecho todo el universo. El universo curvo de Einstein”. La conocida frase sintetiza el pensamiento del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer (Río de Janeiro, 1907), y no casualmente puede leerse apenas se ingresa a la muestra itinerante Oscar Niemeyer - Un invento del tiempo, que hasta el próximo martes puede visitarse en diversos horarios (ver aparte) en el Museo Castagnino (Oroño y Pellegrini).

La vida de Oscar Niemeyer está teñida de vanguardia, una palabra que hoy suena algo pasada de moda, pero que supo revolucionar al mundo en distintas épocas. Es así como el concepto del arquitecto-artista encuentra en Niemeyer la dialéctica perfecta: dos rótulos que entablan un diálogo a partir de las formas, el pensamiento y la acción; la coherencia entre ética y estética, el poeta y el dibujante, la evolución de un pensamiento y un hacer que acompañó los últimos 70 años de la arquitectura brasileña, desde el movimiento moderno que se fortalece sobre finales de los años 40 hasta la actualidad, a través de las creaciones de un hombre que piensa que proyectar una obra arquitectónica “consiste en un ejercicio metafísico”.

De este modo, Oscar Niemeyer – Un invento del tiempo adapta por épocas la profusa obra de quien ha entablado con Rosario un vínculo que se volverá eterno: el arquitecto es el iluminado creador de lo que será el Puerto de la Música (ver aparte), obra de la cual se puede apreciar en el corazón del recorrido una enorme maqueta que detalla lo que quizás será una de las propuestas arquitectónicas a escala urbana más importantes de este lado del planeta.

“Queremos que todos tengan una idea del universo en el que viven”, puede leerse en uno de los tantos momentos del recorrido, acaso otra de las ideas fuerza de su trabajo, siempre experimental, siempre arriesgado, que en los comienzos de su carrera, en los años 40, lo llevó a trabajar gratis en el estudio de los maestros Lúcio Costa y Carlos Leão, porque se sentía insatisfecho con la arquitectura que veía en sus ciudades.

Así comenzó a experimentar con los materiales, en particular con los límites de las estructuras de hormigón armado, lo que generó toda una revolución que inteligentemente puede verse a través de la muestra que toma como primera etapa 1940-1943 y llega hasta la actualidad, donde sus 102 años no le impiden seguir imaginando formas y espacios gloriosos para las nuevas generaciones.

De este modo, con un recorrido que respeta la cronología, la muestra se detiene en momentos clave de su historia como los años 50, cuando el por entonces presidente de Brasil, Juscelino Kubitschek, le encarga al urbanista Lúcio Costa la creación de la nueva capital del país, Brasilia (el proyecto se concretó en cuatro años, y es una de las referencias más importantes del modernismo), y el arquitecto Niemeyer queda a cargo de la concreción de los edificios públicos y residenciales, entre los que se destacan la Catedral (foto inferior), el Palacio de la Alvorada, el nuevo Congreso o el Palacio del Planalto, entre una veintena de verdaderas obras de arte, consideradas patrimonio de la humanidad.

Pero el recorrido sirve también para acercarse al pensamiento del estudiante de Bellas Artes, el amigo de Fidel Castro y militante comunista, el dibujante eterno, el visionario. Con dibujos en pequeños papeles a mano alzada, del mismo modo que la recreación de sus croquis sobre acrílico, esos primeros bosquejos de las obras pueden verse reflejados luego en enormes fotografías que recuperan esas primeras líneas y las engrandecen a través de un viaje colorido, orgánico y gustoso, que hace honor a su conocido mote de “gurú de las estructuras flexibles”.

Pero no sólo eso: Oscar Niemeyer es además el creador de diversas publicaciones, entre las que se destacan la revista Módulo (una Biblia para los estudiantes de arquitectura, con varios números al alcance de los visitantes), de la que fue editor, del mismo modo que supo llevar las formas de sus edificios al mobiliario, al tiempo que desarrolló una importante carrera literaria y artística, que le permitió hacer de la arquitectura algo más que la construcción de casas y edificios.

La muestra, que recorre el país a través de la Embajada de Brasil y cuenta con un sinnúmero de fotografías tomadas por su nieto y curador, Kadu Niemeyer, ofrece desde pequeñas o grandes instalaciones, algunas de las cuales están intervenidas con registros audiovisuales (se recomienda la visión completa del documental que cierra el recorrido), un viaje por el legado de un hombre que ha vivido un siglo adelantado, que ha sabido congeniar la técnica con el arte como nadie, pero que, sobre todo, entendió la arquitectura como el objeto de comunicación y referencia del pensamiento de su tiempo, un hecho que lo ha proyectado al infinito, dada su osadía, riesgo y coherencia.

SOBRE EL PUERTO DE LA MÚSICA

Oscar Niemeyer: “Al proyectar este teatro para Rosario, mi preocupación fue mantener dos soluciones arquitectónicas que vengo adoptando cuando se trata de un teatro. Primero, garantizar que el espectáculo no se limite sólo a los que están en la platea, sino que también alcance a los de afuera, 20 o 30 mil, pudiendo participar del mismo; solución que me espanta no haber adoptado hace más tiempo, garantizando al teatro otra importancia”.

DÓNDE Y CUÁNDO
La muestra, inaugurada a comienzos de octubre, se podrá visitar en el Museo Castagnino (avenida Pellegrini 2202, teléfonos 0341-4802542/43) hasta el próximo martes. Los horarios de visita van de miércoles a lunes, de 14 a 20; y sábados, domingos y feriados, de 13 a 19. Bono contribución: mayores, 5 pesos; menores, 2. Se puede consultar por contingentes, y para visitas guiadas solicitar turnos a educacion@museocastagnino.org.ar.

martes, 16 de noviembre de 2010

La multiplicación de la tragedia


7ª EDICIÓN DEL FESTIVAL ARGENTINO DE TEATRO - SANTA FE 2010

El encuentro, organizado por la Universidad Nacional del Litoral, finalizó el domingo con el estreno de “Edipoy yo”, sorprendente versión de “Edipo Rey”, con dirección de Edgardo Dib, al frente de la Comedia de la UNL Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición del miércoles 17 de noviembre de 2010)

La 7ª edición del Festival Argentino de Teatro, que organiza la Universidad Nacional del Litoral (UNL), finalizó el domingo en la ciudad de Santa Fe tras cinco días, con la certeza de haberse convertido en un encuentro consolidado, cuidado y prolijo, al que concurrieron en total unos 3 mil espectadores, independientemente de algunas arbitrariedades en la programación (ver aparte), que bajaron el nivel general de la muestra, que, de todos modos, finalizó en lo más alto con un estreno. Se trató de una inteligente, creativa y hasta desopilante versión de Edipo Rey, de Sófocles (impensadamente, el término es aquí aplicable a un clásico de clásicos), a cargo de la Comedia de la UNL, con dirección de Edgardo Dib (santafesino radicado en Buenos Aires), y las actuaciones de Sergio Abbate, Guillermo Frick, Raúl Kreig, Claudio Paz, Marcelo Souza y Rubén Von Der Thüsen.

Un coro de hombres se presenta ante el público apelando a un play back de una ópera. Son hombres de traje y corbata, son actores que van a representar Edipo Rey de una manera inusual, ingeniosa e irreverente. Son, ante todo, seis grandes actores que revelan el artificio: una estrategia urdida por el director para contar una tragedia conocida de un modo desconocido, quizás apelando al axioma que asegura que si la tragedia se repite una y otra vez, esa misma repetición deriva en una parodia.

Así, encerrados dentro de una especie de vodevil sin puertas aunque con las consabidas entradas y salidas, los personajes están allí, en un living de una casa más o menos común a la que llaman “palacio”. Lo que importa aquí, en primer término, son los actores, en cuyas performances se notan los ocho meses de ensayo y la obsesión por la pulcritud y coherencia que se vuelve un sustento dramático en sí mismo, más allá de lo luminoso de un texto intervenido (palabras de Shakespeare brillan en algunos pasajes), por momentos aquietado y virado a la comedia hilarante, aunque dejando en claro que el destino de tan desdichado personaje (Edipo, “el de los pies descalzos”) está, irremediablemente, en lo trágico.

Todos son Edipo en algún momento del montaje, del mismo modo que Yocasta o los hijos del infausto matrimonio incestuoso tienen sus réplicas. El didactismo elegido para contar la historia se vuelve un hallazgo: los actores, apelando al distanciamiento, saldrán de sus personajes para adelantarse a lo que vendrá, quizás parodiando a Tiresias y al Oráculo de Delfos, al tiempo que podrán ser hombres o mujeres, un hallazgo estético que revela cierto costado “queer” del montaje, abrevando en la teoría que sostiene que el género es el resultado de “una construcción social” y no sexual.

Todos conocen el final de Edipo Rey, sin embargo, la lucidez e inteligencia de Dib, quien se ha ganado en base al talento un lugar de reconocimiento en la escena porteña (en particular, con una extraordinaria relectura de La casa de Bernarda Alba, de Lorca, que se llamó La casa Alba o la otra orilla del mar), hacen de esta versión una gozosa experiencia que permite acercarse a un clásico de los “sacralizados” desde un lugar que para algunos ortodoxos pueda verse como “no permitido”, quizás atendiendo a las palabras del escritor y ensayista Christoph Menke, quien sostiene que “la tragedia trata de la lucha interminable entre lo práctico y lo estético”. Lo que antecede se revela como un detalle que le da real valor a la puesta y la posiciona a la cabeza de otras versiones, dado que se trata de esos textos que siempre regresan, aunque aquí se piensa en el público.

La acción también transcurre en Tebas en medio de la peste, pero podría tratarse de cualquier lugar del pasado o del presente. Del mismo modo, los personajes conservan su impronta clásica pero visten ropa de calle. Sucede que Dib, en segundo lugar, puso el acento en el texto: todo el acontecer, que en pasajes abreva en el melodrama (una rosa roja distingue al actor que le toca encarnar a Yocasta), sirve para llevar al espectador “engañado” al clima de tragedia, un momento irremediable, arrollador y muy logrado del final de la puesta, donde una vez más, e inexorablemente, la fuerza del destino que marca toda tragedia clásica, irrumpe y enmudece.

En el medio, un sinnúmero de guiños al espectador y una clara bajada de línea respecto de la imprescindible búsqueda de la verdad y de castigo a los “culpables”, partiendo de la base que el texto de Sófocles hace hincapié en aquello que sucede cuando la justicia mira para otro lado, completan uno de los trabajos más cerrados de los estrenados a la fecha por la Comedia de UNL, que lleva adelante el proyecto desde 2003, en paralelo con la aparición del Argentino de Teatro.

Once espectáculos, en cinco jornadas, y un saldo positivo

En el marco de una programación con altibajos, hubo este año en el Argentino algunos trabajos memorables como es el caso de los que abrieron la muestra el pasado miércoles: El tiempo todo entero, de Romina Paula (versión de El zoo de cristal, de Tennesse Williams), y El bululú, de Mauricio Dayub y Oski Guzmán, un homenaje al recordado actor José María Vilches. La lista la completan la propuesta de calle Capot, del equipo rosarino de Pata de Musa, y la estupenda Reflejos, de Matías Feldman, espectáculo que surge del deseo del director de despegarse de las variables instaladas en el teatro porteño de los 90. De este modo, Reflejos, un texto de brillante escritura, está cimentado en las actuaciones y alejado de cualquier otro artificio teatral (se hace a plena luz, sin escenografía ni puesta), en el tratamiento de una problemática de puertas adentro entre un grupo de personas que buscan ocupar un lugar de poder dentro de una empresa, al tiempo que desnudan sus historias personales.

Del mismo modo, el biodrama cordobés Carnes Tolendas. Retrato escénico de un travesti, de María Palacios y Camila Sosa Villada, por Banquete Escénico, volvió a conmover a la platea (como pasa en cada lugar donde se presenta) a través del extraordinario trabajo de una actriz travesti que se confiesa en primera persona, mientras mixtura su dolorosa infancia con textos de Lorca como La casa de Bernarda Alba, Yerma o Doña Rosina la soltera.

Un párrafo aparte merece la inclasificable Luisa se estrella contra su casa, que también se vio en la jornada de cierre. Partiendo de una impronta que, en cierta forma, remeda las estructuras de los cuentos infantiles, el joven director Ariel Farace cuenta la historia de Luisa y Pedro, de la muerte de éste en un accidente de moto, y de cómo Luisa deberá sortear su gris cotidianeidad (“existe un ser que vive dentro mío como si yo fuese su casa”, dirá acongojada) para poder correrse del estado en el que está y así “volver” a la vida.