“Para nosotros, los del teatro, es importante regresar a Shakespeare por un momento. Después, volver a hacer nuestras propias cosas dándonos cuenta de que nada de lo que podamos hacer podrá llegar a ser tan bueno. Este sentido de la perspectiva no es desalentador, es una inspiración”.



Peter Brook




jueves, 12 de abril de 2012

Hacer, difundir, reflexionar


EL COLECTIVO TEATRO EN ROSARIO PRESENTA SU NUEVO PORTAL WEB, A LAS 19 EN EL CEC, CON LA ACTUACIÓN DE ATILIO Y LOS ALIMONADOS

Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano y la gente, en su edición en papel del jueves 12 de abril de 2012)
Aunque funciona desde 2010, la página web www.teatroenrosario.com ofrece desde las últimas semanas un nuevo formato, innovador y alternativo, que será presentado oficialmente hoy, a partir de las 19, en el CEC (Paseo de las Artes y el río), con entrada gratuita, en el marco de un evento que servirá como vidriera y plataforma de relanzamiento de lo que ahora se revela como un portal dedicado al teatro, y que contará con la actuación de Atilio y Los Alimonados, una propuesta musical-poética montada a partir de la obra de Federico García Lorca.
Tras ganar en 2011 un subsidio surgido de un concurso del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia para la creación web y multimedia, el sitio sumó, entre sus nuevas secciones, una nutrida agenda de espectáculos, salas, críticas, ensayos y reportajes sobre diferentes aspectos ligados a las artes escénicas.
“Este es un proyecto que intenta sumar a la comunidad teatral un espacio de difusión y contenidos, que a partir de la ayuda económica recibida nos posibilitó transformar la página, que es la etapa que estamos presentando esta noche en el CEC”, relató a El Ciudadano la antropóloga, actriz, directora y gestora cultural Yanina Mennelli, integrante de un colectivo de grupos teatrales que junta, entre otros equipos y creadores, en el marco de una asociación civil, a Punto 0 Teatro, Hijos de Roche y Pata de Musa.
“Es un hecho importante para todos nosotros y además implica una gran responsabilidad, porque pretendemos que sea un espacio de difusión y reflexión para el teatro donde todos puedan publicar. Por el momento, nada está cerrado, y esperamos esta noche recibir las devoluciones de los colegas para poder mejorar aquello que aún no esté a punto, del mismo modo que, por ejemplo, subir nuevas secciones”, relato Menelli.
Respecto de la génesis del proyecto, la teatrista reflexionó: “El hecho de agruparnos como una asociación civil nos armó otra cabeza, porque llegamos a la conclusión de que las acciones que generemos como colectivo tienen que tener un impacto y un beneficio en toda la comunidad teatral, buscando mejorar las condiciones de producción y difusión de toda la gente que quiera sumarse. La idea es que a partir de esta propuesta puedan surgir otras y de que podamos entender, además, que si el público no llega a las obras no depende sólo de los medios de comunicación sino también de nosotros y de las propuestas que hagamos”.
Respecto del encuentro y festejo de esta noche, con la participación de Atilio y los Alimonados, proyecto del que participan los músicos y actores Guillermo Peñalves, Augusto Zurcher, Alejandro Figari, Iván Sigismondo, Martín Peryra, Bruno Ferrua y Atilio Basaldella, Mennelli expresó: “Nos pareció muy interesante convocarlos porque tienen una propuesta sumamente interesante, de mucha calidad, con una sensibilidad muy especial. Evaluamos que no tuvo mucha difusión y que de este modo le damos a este otro colectivo la posibilidad de mostrar su espectáculo que nos parece fascinante, donde la música y la poesía de Lorca encuentran una conjunción única”.

lunes, 9 de abril de 2012

Una fiesta popular y pagana





CRÍTICA TEATRO

La compañía teatral Tablas Rodantes trae al presente con inusual eficacia “Arlequín, servidor de dos patrones”, clásico de la Comedia del Arte de Carlo Goldoni, bajo la dirección de Nicolás Jaworski

ARLEQUÍN, SERVIDOR DE DOS PATRONES
Autor: Carlo Goldoni
Dirección: Nicolás Jaworski
Asistencia general: Marcela Ruiz
Actúan: César Artero, Daniel Covacevich,
María Franchi, Nicolás Jaworski, Martín Ovando,
Marcela Ruiz, Mariano Oviedo, Lumila Palavecino
Músicos: Alejo Castillo, Bruno Ferrua
Escalinatas del Parque de España, domingos a las
18, a la gorra


Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano y la gente, en su edición en papel del lunes 9 de abril de 2012)
Entender al teatro como una fiesta, como una reunión callejera para todos, un convite ineludible, un encuentro de liturgia “pagana” en el que el objeto a develar, la intriga de lo que se intenta contar, se convierta casi en una anécdota para darle prioridad a una enorme gama de recursos que a poco de comenzar la función tienen al público como principal aliado, merced al talento y la entrega de sus protagonistas.
Algo de esto sucede con la compañía rosarina Tablas Rodantes, que dirige Nicolás Jaworski, que en diciembre de 2010 puso en marcha su carromato teatral con una versión del inoxidable clásico de la Comedia del Arte Arlequín, servidor de dos patrones, del autor italiano Carlo Goldoni, con la que ahora se presentan los domingos, a las 18, en las escalinatas del Parque de España (Sarmiento y el río), a la gorra, luego de recorrer diferentes escenarios tanto de la ciudad como de otras localidades.
El de Tablas Rodantes es el primer “teatro móvil” de la ciudad que, como propuesta fundante, tiene como objetivo salir en busca del espectador “divulgando el arte y el oficio del actor”, apelando al sentido común del que disfruta de su propuesta y luego deja en la gorra lo que cree que debe pagar por el espectáculo, en uno de los momentos más simpáticos e inteligentes de toda la velada.
Tomando como disparador las circunstancias que encierra Arlequín, escrita en 1745, y revelada como la obra más conocida de este veneciano que vivió en el siglo XXIII y que, con sus piezas, aportó nuevos aires a una estética ya transitada por algunos de sus contemporáneos, el director rosarino y su equipo ponen el acento en lo festivo, en el desparpajo que habilitan ciertos perfiles de los personajes y en el vínculo con el público.
La historia es conocida: un criado de nombre Arlequín, para poder sobrevivir, decide trabajar, al mismo tiempo, para dos patrones. Si bien en un principio todo marcha sobre rieles, con el paso de los días, una serie de situaciones irán complicando su cotidianeidad hasta el punto de no poder sostener su “doble vida”.
Los enredos, amoríos y situaciones equívocas propias del género, se potencian en esta pieza a punto tal que se revela con el tiempo en paradigma y referente de la Comedia del Arte, en la que conviven diversas disciplinas artísticas y lenguajes escénicos, algo con lo que el equipo de Tablas Rodantes sabe lucirse, todo sostenido por la presencia de dos músicos en vivo que acentúan aún más el clima festivo.
Hay aquí varios elementos a poner en consideración. En primer lugar, el clásico de Goldoni elevado a su máximo registro carnavalesco: si en su momento, el autor quiso reflejar las contradicciones y ocultamientos de una sociedad aristocrática de baja estopa, en el presente, el equipo que comanda Jaworski ironiza sobre este punto dejando al descubierto las falsas morales y diatribas de dudoso contenido de algunos de los personajes.
Por otra parte, el sentido de sacar el teatro de la sala para ponerlo en la calle implica un riesgo para cualquier artista, algo que Tablas Rodantes sabe sortear con talento y, sobre todo, con mucho entrenamiento. Tanto es así, que el juego teatral que se plantea pone en un segundo plano las calidades interpretativas (las hay mejores y peores) en función de sumar entre todos para contar una historia con final conocido (o previsible), pero que funciona a la perfección con el público, en definitiva el verdadero destinatario de todo este proyecto.
Es así como los personajes (los actores) se muestras permeables a lo que acontece en los alrededores del carruaje, apelando, en algunos casos, a la experiencia del trabajo en la calle, donde la estética del clown brilla por encima de otras, y donde cada uno potencia el trabajo de su compañero cada vez que salen a escena o se mezclan con el público, en una especie de constante vodevil en el que las puertas (las reales y las imaginarias) se multiplican.
Y si se habla de permeabilidad, en el espectáculo, inteligentemente, Jaworski habilita a sus actores a entrar en otros registros, como el televisivo, trayendo a escena clichés de Olmedo o El Chavo, que acercan aún más al espectador pero sin perder de vista que se trata de un clásico en su aspecto formal de base.
Así, sosteniendo todo el tiempo cierta algarabía carnavalesca y murguera, el equipo no pierde de vista algunas resonancias políticas que subyacen en el texto, lo que, por encima de todo, lleva a pensar acerca de cuál es la realidad de los artistas callejeros, cuál el sentido de ofrecer su arte de forma tan generosa, y cuál es el lugar que hoy tienen esos artistas en la escena rosarina.

sábado, 7 de abril de 2012

De la pasión ilusionada a la absurdamente destructiva

Foto: Marcelo Martínez Berger



ESTRENO TEATRO. El dramaturgo y director rosarino Lauro Campos habla de “En el Escorial, cariño mío”, la obra del escritor español Alfonso Paso acerca de las arbitrariedades del amor y la pareja, con la que regresa a los escenarios, que se conocerá esta noche, a partir de las 21.30, en la sala Artéon, de Sarmiento al 700


Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del sábado 7 de abril de 2012)
En el tránsito de cosechar lo sembrado a lo largo de más cinco décadas con el teatro, tiempo en el cual la creación del grupo Evoternos se convirtió en uno de los pilares de la escena rosarina, con una producción variopinta en la que textos propios han convivido con clásicos revisitados y piezas de autores populares, el dramaturgo y director teatral rosarino Lauro Campos estrenará esta noche, a las 21.30, en Arteón (Sarmiento 778), En el Escorial, cariño mío, del español Alfonso Paso.
Se trata de una pieza para cuatro personajes (dos masculinos y dos femeninos) estrenada originalmente en 1968, que relata en un mismo ámbito, pero en planos diferentes, los deseos incumplidos de estos seres, el presente y la necesidad de que en el futuro algo cercano a la felicidad se pueda concretar.
“Es difícil encontrar en estos momentos una obra auténticamente apasionada. Esto es, una pieza teatral que sublime en sí el acto de hacer el amor sin recurrir a recursos burdos”, adelanta Campos, para quien la obra, que cuenta con las actuaciones de María Laura Arregui, Maxi Aurelio Jurado y Juan José Staffieri, con la participación especial de Paula Corvalán, “es auténticamente apasionada, en la que lo que se dice y lo que no se dice están fuertemente teñidos de una pasión ilusionada al principio y más tarde, absurdamente destructiva, y en la que la pregunta acerca de si debe una pareja contarse absolutamente todo en el amor o debe siempre quedar algo en la intimidad de cada persona porque, de decirse, podrían desatarse obsesiones insospechadas, está permanentemente presente en escena”.
Alfonso Paso Gil, tal su nombre completo, nació en Madrid en 1926 y murió en la misma ciudad en 1978. Su obra dramática está teñida de situaciones agridulces más allá del tránsito por géneros humorísticos o dramáticos, siempre apelando a diálogos originales y sugerentes, tal como lo reflejan las piezas Usted puede ser un asesino o Vamos a contar mentiras, entre muchas otras.
“En realidad, es una comedia romántica, prefiero definirla de ese modo, no me gusta decir que es un drama como se la supo leer porque en realidad, más allá de muchas cosas dramáticas que encierra la pieza, creo que, fundamentalmente, el ritmo es lo que hace que lo que acontece en escena entre en el registro y el género de la comedia”, comentó Campos en diálogo con El Ciudadano, acerca de esta pieza que adaptó y dirige con la coordinación de actores de la actriz Emmy Reydó.
“La historia que cuenta esta obra es muy apasionada y en lo personal me dio vueltas apenas la leí. Cuando hace algún tiempo me la mandó Almudena (Paso, hija del recordado dramaturgo, actualmente radicada en Londres), quien me la envió vía correo, me interesó mucho la vigencia de la estructura: como dice Paso en el prólogo, tiene «todo mezclado y agitado», los tres planos: el de lo real, el de lo imaginado y el plano del deseo, y eso me produjo una gran intriga y las ganas de ponerla en escena, porque en definitiva es una obra que habla del amor, y hoy en día son pocas las obras que están habando del amor”.
Respecto de los alcances de la temática, el director amplió: “Aquí se habla del amor intenso, porque por amor finalmente se puede llegar a morir, y eso aumentó el deseo de poner en escena la obra sin traicionar ese concepto inicial, teniendo en primer plano todo el tema de la pasión, con actores de alrededor de 40 años que es, para mi gusto, la mejor edad de la vida”.
El creador, que editó en 2011 Pobre mundito perturbado. (No sólo cuentos), y que está a punto de lanzar al mercado Impostores en Nueva York, también dio pistas acerca de la trama: “Es la historia de un trío que puede llegar a ser un cuarteto, donde una tonta confesión que uno puede hacerle a su pareja en cualquier momento, casi sin notarlo, desata la obsesión del otro. En lo personal, creo que la perdurabilidad de una pareja va atada a la sinceridad, pero también es cierto, y allí entra a jugar la estructura mental que tenga cada uno y la amplitud para entender ciertas cosas, que muchas veces hay un sector de uno, muy íntimo, que queda en un cono de sombra para la pareja y que quizás haya que dejarlo allí, tal como está. En ese terreno, también entra a jugar un poco el misterio que es necesario para poder mantener viva cualquier relación”. Y agregó: “Se trata de una pieza que, más allá de la adaptación, está tan bien escrita que entra hasta lo desopilante, el humor absurdo al que Alfonso Paso ha sido tan afecto; esta es una obra de las llamadas de reflexión, donde sucede algo parecido a Cena de matrimonios, donde el autor no puede dejar de meter a una mujer verborrágica que canta una serie de verdades, que parece muy loca pero que en realidad es la más cuerda de todos los personajes”.
Respecto de la clave para volver a traer a Paso al presente, un autor que tuvo su momento de esplendor en el mundo de habla hispana entre los 60 y los 80, el director, que además cuenta con una vastísima y premiada obra propia, reflexionó: “En primer lugar siempre, a pesar una vasta producción propia, he tratado de hacer un autor para, como dicen los españoles, «desvelarlo», es decir quitarle los velos según mi propia mirada. Cuando uno pone en escena aquello que escribe, sabe de antemano con el material que cuenta, con lo que eso puede dar; pero cuando se parte de otro autor, hay que acercarse a una cierta lógica de su escritura. Por eso digo que hay que sentarse a leer un Lorca, un Shakespeare, un Alfonso Paso o un Noël Coward, porque siempre te enriquecen la visión acerca de lo que es el teatro. Así es como hice, por ejemplo, Agatha Christie en 2005, Shakespeare en 2003 o Las relaciones peligrosas (Pierre Choderlos de Laclos) en 2001, sólo por citar los últimos años. En ese terreno, lo de Paso empezó por lo atractiva que me pareció la estructura, porque parece una obra escrita ayer, modernísima. Y puedo arriesgar aún más: me hizo acordar mucho a Alain Resnais con Hace un año en Marienbad (Francia, 1961). Nunca había leído un Paso tan moderno y no hay que perder de vista que yo aprendí a hacer comedia viendo y leyendo las obras de Alfonso Paso, pero siempre fue el Paso del vodevil, de la cosa divertida. En cambio, en este caso, los juegos que propone la estructura de los cambios temporales, algo que implica cierta complicidad de parte del espectador, coloca a esta pieza en otro lugar. También creo que es tiempo de poder hacer un teatro popular pero sin subestimar al público, porque cierta procacidad que quizás la gente buscaba antes en el teatro, la tiene ahora, a cualquier hora, en la televisión. Y ojo que yo suelo refugiarme en la televisión para descansar y distraerme, pero hoy más que nunca, si alguien viene al teatro, viene a buscar otra cosa, sobre todo, algún rasgo de inteligencia”.

viernes, 6 de abril de 2012

A instancias del final



ESTRENO TEATRO. La directora teatral Romina Mazzadi Arro habla de “Vertical (cuando nos quedamos muertos)”, su nuevo trabajo con un elenco surgido de la Clínica de Producción de Espectáculos, que se conocerá esta noche, a partir de las 22, en Espacio Bravo, de Pasco al 1700


Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciuadano & la gente, en su edición en papel del viernes 6 de abril de 2012)
La Europa (en particular Francia) post-apocalíptica de la Segunda Guerra Mundial que retrataron en código de humor negro y absurdo los franceses Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro en Delicatessen (1991), fue el disparador para las improvisaciones que dieron lugar a Vertical (cuando nos quedamos muertos), nuevo trabajo de la Clínica de Producción de Espectáculos que en los últimos años lleva adelante la dramaturga, directora y docente Romina Mazzadi Arro (también creadora del grupo Hijos de Roche en 1999), que se conocerá esta noche, a las 22, en Espacio Bravo (Pasco 1714, casa-taller con localidades limitadas).
“Puedo decir que es un espectáculo bastante extraño, acerca de lo mal que estamos los seres humanos. Habla de la moral del hombre, y de su degradación. Quizás por esto, como pasaba con algunos de mis trabajos anteriores, reina un poco el mundo del absurdo, del mismo modo que el tiempo fracturado y la intensidad en las actuaciones. No se trata de una historia lineal que se vaya a entender rápidamente, sino que, por el contrario, es una historia que apela bastante a la imagen y a los sentidos, pero creo que es muy bueno el resultado”, relató Mazzadi Arro a El Ciudadano acerca de Vertical, espectáculo en el que actúan Cecilia Mastria, Natalia Leggio, David Giménez, Marina Bermúdez, Natalia Esquenazzi, Soledad Murguía y Nicolás Cefarelli.
“Un grupo de personas (entre otras un carnicero) que convive en un estropeado condominio, organiza una cooperativa con oscuros objetivos. Aire enrarecido, cuerpos extrañados y un silencio ensordecedor cargado de tensiones que se irá tiñendo de ruidos que desencadenarán en tragedia”, escribe la directora acerca de la propuesta, al tiempo que agrega: “Atrapados en su propio tiempo, intentarán subsistir a una realidad en la cual la disputa por la escasez de alimentos ha logrado destituir antiguos códigos y valores humanos”.
Respecto de la reconstrucción de un espacio escénico posible dentro de los ámbitos que comprenden a Espacio Bravo, la directora detalló: “La idea de puesta está armada a partir de dos espacios; en realidad, es el público el que se sienta en dos lugares diferentes, es el que se mueve. Es un recurso que utilizamos para poder recrear las situaciones que acontecen en este edificio, donde un grupo de inquilinos va matando al que llega semanalmente para trabajar, para luego comérselo, que es básicamente el conflicto que plantea esta obra, y que deriva de la película Delicatessen. Es por este motivo que, con el fin de recrear los lugares donde acontecen estos hechos, usamos toda la casa y no un único lugar”.
Con relación al texto que actúa a modo de presentación de la puesta y que sostiene: “Los errores son fruto de la propia desesperación humana que no es más que una falla de la especie”, la directora comentó: “Es un texto impresionante, que lo dijo Cecilia Mastria en una de las improvisaciones, y me pareció exquisito, porque refleja muy claramente lo que estamos contando. Es un equipo de actores que surge del taller con el que hicimos un recorrido muy intenso, de búsqueda desde las improvisaciones, y es una obra que nunca estuvo escrita sino que la fuimos escribiendo después, pero todo el proceso fue profundamente emotivo. Es lo que llamamos «dramaturgia del actor», y luego, entre todos, reorganizamos el material que había quedado de todo ese proceso. La idea es un poco empezar a producir desde una pauta física o bien desde la historia. Es como elegir un pasaje de un texto y decirle, por ejemplo, al actor: «Esta es la escena en la que Lady Macbeth se suicida, entrá y contámela». Este montaje estuvo muy marcado por este tipo de desafíos; después es el actor el que aporta sus propios recursos. Por eso se vuelve tan interesante la improvisación porque para el actor es como quedar desnudo en un segundo. Ellos usan todo lo que tienen y por eso es tan singular construir desde la improvisación porque es algo que no tiene límites para ninguno de los involucrados”.

viernes, 30 de marzo de 2012

“Yo no podría cantar algo que no siento”



ÍNTIMO. María Graña habla de “Entre nosotros”, el show que la trae de regreso a Rosario para presentarse esta noche, a partir de las 21, en el teatro municipal La Comedia, donde interpreta un puñado de clásicos junto al maestro Esteban Morgado


Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del viernes 30 de marzo de 2012)
Un puñado de canciones conocidas, reversionadas y elegidas a partir de la mirada del público, van de la mano de la sensibilidad y el talento de una dupla que fue la gran sorpresa de la pasada temporada porteña. Con Entre nosotros (ya desde el título se alude a una cierta intimidad), la cantante María Graña y el músico Esteban Morgado junto a su cuarteto le dieron forma a un proyecto que nació de la necesidad de estar cerca de la gente, esa misma gente que la considera la mejor voz femenina del tango desde hace cuatro décadas.
Entre nosotros desembarcará esta noche, a las 21, en el teatro municipal La Comedia (Mitre y Ricardone), y por allí pasarán clásicos como “Nada”, “Malena”, “Cafetín de Buenos Aires” o “Caserón de tejas”, piezas tan porteñas como el reducto 36 Billares donde tomó forma y se consolidó un proyecto que, finalmente, entre aplausos y bises, derivó en un disco.
“En realidad, este disco surge a partir del ciclo que hicimos el año pasado en 36 Billares (en el corazón de la porteña Avenida de Mayo), y fue concebido ahí, en ese lugar que es tan emblemático de Buenos Aires y al que la gente apoyó muchísimo. Fue en el marco de esa exitosa serie de presentaciones que empezamos a pensar el repertorio, y se dio, casi de modo casual, que el público terminó eligiendo los temas, porque en realidad este fue un espectáculo en el que pensamos mucho en el público”, relató María Graña, la misma que a lo largo de su vastísima trayectoria compartió escenarios, entre otros, con el maestro Osvaldo Pugliese, con quien debutó
en 1973.
“Creo que este formato que le dimos –continuó– es muy loable, porque aquí están María y Esteban solos, cantando con la guitarra y para el público, y luego con el cuarteto (de Esteban Morgado) que le dio a toda la propuesta un color diferente, una calidad singular”.
Con relación al lugar que ocupa dentro del ámbito de la música popular argentina, la cantante reflexionó: “Siempre pensé que lo más importante es el reconocimiento que viene de parte del público, más allá de la opinión de los colegas. Porque cuarenta años en esta bendita profesión me han valido, entre otras cosas, para ser reconocida con importantes premios, pero siempre es más valioso ser reconocido, como artista, por el público; ése es un premio muy importante, el más importante de todos”.
Por otra parte, Graña reflexionó acerca del lugar que ofrece el medio a los verdaderos artistas, en un época en las que los “artistas” suelen salir de los realities: “Yo creo que de a poco se van ganando lugares y nuevamente se está pensando, como pasa por ejemplo con la Televisión Pública, en darle un lugar al tango; tengo la sensación de que en muy poco tiempo los tangueros vamos a volver a tener algún programa de tango importante en tevé, que además es un espacio muy necesario. Por eso es que no miro los realities para cantantes porque no me llaman la atención. Yo viví una época de la televisión muy importante donde el protagonista era el artista, y viví una televisión diferente, en la que disfruté mucho de estar cerca de los grandes maestros. Por eso, en este momento no me interesa ver esta televisión porque es demasiado ficticia”.
En relación con la vigencia de algunos cantantes surgidos de los concursos televisivos y de la radical diferencia entre un cantante y un artista, Graña expresó: “La diferencia está en que un artista se hace a partir de su trabajo y a los cantantes de ahora, esos que surgen de los realities, los hacen los productores”.
Respecto de la selección de temas, en el marco de un repertorio siempre abierto a la demanda del público de cada velada, la cantante detalló: “Son tantos años y tantas canciones, que fueron forjando un repertorio muy extenso; he cantado muchos tangos, pero siempre digo que el que tiene que elegir, en definitiva, es el público, que es al que nosotros apuntamos para dejar el recuerdo de los grandes autores y compositores de la música popular, como Sebastián Piana y Cátulo Castillo en “Caserón de tejas”, Discépolo, Delfino o la dupla Piazzolla-Ferrer («Oblivión»). Pero, además, he sido siempre muy cuidadosa con el repertorio que elijo, porque primero me tiene que gustar a mí para después poder transmitírselo al público; lo importante es que lo que interpreto sea creíble: yo no podría cantar algo que no siento”.
Por otra parte, respecto de la participación del público en el show, detalló: “La gente siempre pide aquello que quiere escuchar, y con Esteban tenemos una situación que se repite, en la que, en el camarín, yo le recuerdo algún tango y él, con su maravilloso virtuosismo con el que puede tocar todo lo que se propone, y su gran generosidad, siempre me dice: «Si querés lo hacemos»”.
Del lado de Graña, Entre nosotros está dedicado a Mochín Morafioti, el recordado maestro de la música y la radiofonía argentina que además fue su marido: “Yo lo recuerdo permanentemente, porque no sólo fue un gran esposo y padre de mis hijos, sino también un gran manager que me guió en momentos muy importantes y definitorios de mi carrera, en los que me aconsejaba, siempre, que hiciera aquello que me gustaba. Juntos escuchábamos mucha música: yo aprendí a escuchar música con Mochín, a poder entender la música desmenuzándola. Y así, por ejemplo, escuchábamos algunos discos de Sinatra o de Tony Bennett, a quien sigo escuchando siempre, y quizás no muchos discos de tango. Él fue quien me enseñó a escuchar la buena música y eso fue muy importante para mi trabajo”.
Finalmente, respecto de la grabación de una versión de “Nada” (tango que también se incluye en el presente CD), que la cantante compartió con la recordada Mercedes Sosa en el disco doble (un verdadero legado) Cantora, expresó: “Fue una experiencia maravillosa, porque Mercedes fue siempre una gran colaboradora de los músicos y artistas y yo, que tuve la suerte de conocerla bien de cerca, siento que haber participado en Cantora es pertenecer, formar parte de un disco que ya es histórico”.

martes, 20 de marzo de 2012

El movimiento como relato





DANZA CONTEMPORÁNEA. El domingo último, en la sala Príncipe de Asturias, del Centro Cultural Parque de España, las bailarinas japonesas Minako Seki y Yuko Kaseki, por primera vez de visita en la ciudad, mostraron “Doro Doro quarks”, un espectáculo con reminiscencias de Butoh, marcado por la poética de los cuerpos


Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del martes 20 de marzo de 2012)

En una primera imagen, pareciera revelarse que los despojos de un pasado de tragedias dan origen a algo nuevo. Hay allí una génesis y una metamorfosis: dos cuerpos emergen de un magma creado por muchos otros cuerpos, y también por algunas de sus partes. Parecen cuerpos replicados, uniformados, que jugarán en espejo esos lugares comunes de un mundo que los asfixia y luego se extingue. Mientras esos cuerpos adquieren su forma “definitiva”, la metamorfosis se vuelve perturbadora.
Se trata del comienzo de Doro Doro quarks, espectáculo que el último domingo pasó por la sala Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España, de la mano de las extraordinarias bailarinas y coreógrafas japonesas, radicadas en Alemania, Minako Seki y Yuko Kaseki, quienes brindaron en la ciudad un seminario de tres jornadas dedicado a bailarines y coreógrafos, para luego ofrecer una única función de su primer trabajo conjunto.
Entre el estupor y la osadía, pero siempre desde la sutileza, lo que propone Doro Doro quarks es, también, una mutación hacia adentro de la estética de la danza de vanguardia japonesa Butoh. Al parecer, poco queda aquí de los espasmódicos movimientos espectrales clásicos del género, y mucho de la estética vigente en Europa (sobre todo en Alemania) parece apropiarse de los pequeños pero maravillosos y plásticos cuerpos de estas dos “movers”, algo que, en principio, definiría la conjunción entre bailarina, narradora, poeta y actriz, entre otras vertientes del arte, que ambas parecieran transitar con su minucioso trabajo.
Pero más allá de todo, son cuerpos entrenados en esa estética de origen, y es así como reconstruyen en su mundo, en su propio lenguaje corporal, los orígenes de un “todo” que hoy las revela a partir de trabajar en escena movimientos que parecieran no pertenecer, dada su impronta, al mundo de los humanos, quizás porque ponen en práctica un concepto estético en el que la “disfunción” es elegida como una manera de creación.
En la propuesta, primer dueto de Minako Seki y Yuko Kaseki con música de Zam Johnson, prevalece el mensaje latente de un mundo en extinción, de seres cercanos pero incomunicados, problemática que está planteada desde la más pura conexión de lo coreográfico con el relato.
Tanto es así, que en los momentos más performáticos, incluido un monólogo a público, poco importa a la platea la distancia que puede imponer el lenguaje (dicho entre un japonés inevitable, un inglés forzado y un castellano monosilábico), porque lo que prevalece en la propuesta, que conjuga música, danza y poesía, es el lenguaje del cuerpo, lo que dicta el movimiento y la expresión, entendiendo al movimiento como génesis del relato.
Doro Doro quarks se monta sobre un espacio despojado, apoyado en una estudiada e inteligente puesta de luces, con el soporte de una música que lejos de disuadir, acompaña, pero donde el protagonismo absoluto de toda la propuesta de poco más de 50 minutos está en la plasticidad corporal de ambas performers, en la sensibilidad manifiesta para poner en escena aquello que, como arrebatos, transita la memoria, apelando en el imaginario del espectador a una infinidad de mundos que conviven entre lo que acontece en escena y lo que eso provoca en quien lo ve, donde poco tiene para hacer la razón y mucho el permanente diálogo con el inconsciente.
Hay en el trabajo un sentido personalísimo: una especie de “tiempo detenido” que va en absoluta concordancia con lo que Minako Seki define como “dancing between” (algo así como “danzando entremedio”), un tiempo que pone distancia del pasado pero que tampoco se deja seducir por completo por el presente, un tiempo casi irracional que se vuelve más que propicio para poner en marcha la inagotable máquina de la creación.

sábado, 17 de marzo de 2012

Palabra, sonido, cuerpo y movimiento




DANZA. La bailarina Alicia Boggián habla de la propuesta de las japonesas Minako Seki y Yuko Kaseki, que presentan el espectáculo de danza Butoh “Doro Doro Quarks”, mañana, a partir de las 20, en el Centro Cultural Parque de España


Por Miguel Passarini (Publicado en El Ciudadano & la gente, en su edición en papel del sábado 19 de marzo de 2012)
En el marco de una importante gira por Latinoamérica, y tras varias jornadas de seminario en la ciudad (de martes a viernes), mañana a las 20, en la sala Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río), se presentará el espectáculo Doro Doro Quarks, a cargo de las bailarinas japonesas de danza Butoh Minako Seki y Yuko Kaseki.
Partiendo de la premisa de un minucioso trabajo con la energía, y apelando a revisar los lugares clásicos de una estética compleja como es la del Butoh contemporáneo, en Doro Doro Quarks, definida como una propuesta que conjuga danza, poema y performance, el dúo abreva en una experiencia entre palabra, sonido, movimiento y cuerpo, a través de la cual investiga el origen del cuerpo, el lenguaje y la danza.
Desde hace veinte años, estas dos bailarinas japonesas, actualmente radicadas en Europa, encontraron un terreno fecundo en Berlín (Alemania) para el desarrollo de sus obras, basadas en la danza japonesa de vanguardia Butoh y en la danza contemporánea.
“Minako Seki es una bailarina que ya estuvo en Rosario el año pasado, y que frecuenta la Argentina con este tipo de espacios desde 2007. El trabajo con ella es muy interesante, no sólo para los que ya somos viejos bailarines de Butoh y que hace algunos años que comenzamos, sino también para toda una camada de gente nueva que se ha interesado en esta danza y que viene de otros lenguajes, incluso desde la actuación”, detalló la bailarina y coreógrafa local Alicia Boggián.
Respecto de ciertos orígenes de la estética en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki acontecidos durante la Segunda Guerra Mundial, y de su correlato con la actualidad, la bailarina especificó: “Hoy, dentro del Butoh, hay varias estéticas. Por ejemplo: el año pasado estuvo en Rosario Katsura Kan, que viene de una línea más tradicional, y él sostiene que ese imaginario creado alrededor de los bombardeos es una versión más estadounidense de la danza. Y en el caso de Minako Seki y Yuko Kaseki tienen una visión más contemporánea de esta danza, más allá de sus raíces en los orígenes, en los ancestros. Ellas son más permeables, y en su propuesta se revela cierta contemporaneidad, pero eso es algo que en la actualidad es común a todas las danzas, a excepción de aquellas extremadamente tradicionales”.
Reconocidas individualmente en todo el mundo por sus presentaciones, colaboraciones y talleres, ambas artistas ofrecen a través de Doro Doro Quarks su primera pieza en conjunto. Respecto de su lenguaje para la danza, Minako Seki sostiene: “Mi planteamiento básico para bailar es estar metafóricamente colgando en lugar de estar de pie. Entro en suspensión a través de un hilo, que desde el perineo está conectado con el centro de la tierra y desde la coronilla me permite colgar del universo. Así es como recibo todas las vibraciones e influencias que transmito a mi danza desde los impulsos del cuerpo. Y así es como me dejo mover por las impresiones que despiertan en mí los estímulos del paisaje y de sus elementos, como temperatura, sonidos, materiales y otros seres”. Y agrega: “Mis coreografías son el resultado del desarrollo de mundos personales desde la imaginación y la intuición, y no de construir desde una metodología racional dada. La transformación mágica de estos universos en danza es la clave de mi trabajo. La metamorfosis parte de alcanzar un estado de concentración total para dar libertad absoluta a mi fantasía y a mis sentidos”.
Boggián dio su percepción respecto del Butoh en relación con otras danzas más tradicionales japonesas: “Danza Butoh rompe con las danzas tradicionales japonesas abriendo otras puertas, sobre todo después de la década del 50 con Kazuo Ohno. Pero siempre estamos hablando de la impronta de un cuerpo japonés, oriental, que dista bastante del occidental. Después se incorporaron otros elementos como la luz que, precisamente, es uno de los datos más fuertes que tiene Doro Doro Quarks: es una puesta de sonido y luces muy compleja pero muy interesante, pero no compleja desde lo tecnológico, sino de cómo se trabaja la danza, la música y las palabras en un mismo contexto”.
Finalmente, la directora recordó que, merced a un gran esfuerzo, se consiguió montar el espectáculo con entradas accesibles: “La de mañana es una propuesta de primer nivel internacional, y es muy accesible con una entrada única de 35 pesos, contando además con una entrada especial de 15 pesos para los alumnos de las escuelas dependientes del Ministerio de Innovación y Cultura”.